“Bollinos” la etiqueta anti-falsificación para el mercado italiano

Italia fue uno de los precursores en relación a la implementación de medida antifalsificación de medicamentos. Los bollinos, palabra cada vez más recurrente en el sector, fueron las etiquetas que primeramente utilizaron los italianos para introducir el código único serializado.

Si bien es cierto, este sistema ha servido de base e inspiración para la reforma de la Directiva 2011/62/EU, por ser una solución simple y fiable para la detección de medicamentos falsificados, a la par que eficaz en cuanto a la seguridad de los consumidores se refiere.

Estas etiquetas deben cumplir con  unos requisitos especiales para el mercado italiano, tal y como se ha articulado desde el propio Ministerio de Sanidad, para que la verificación se pueda llevar a cabo desde el propio punto de dispensación.

El “bollino” o etiqueta debe incluir el AIC (el código autorizado por la Agencia Italiana de Medicamentos para su comercialización), denominación del medicamento, el representante/ propietario de la marca o el representante legal y el código de identificación progresivo de cada estuche.

Toda la información contenida en el bollino, que se encuentra serializada con un código único, está almacenada en una Base Central de Datos que registra todo el recorrido del medicamento.

Cada órgano que interactúe con el medicamento, deberá comunicar de forma online todos los movimientos a esta Base Central de Datos, así como comprobar la autenticidad y los datos en el momento de su recepción.

La Federación Italiana de Asociaciones de Visitadores Médicos (FEDAIISF) afirma que el mercado negro de medicamentos falsificados o de contrabando oscila entre 50 y 200 billones de Euros, siendo además el responsable alrededor de 200.000 muertes alrededor del mundo.

Ver vídeo sobre la dispensación de Bollinos y las ventajas de externalización

“Bollinos” la etiqueta anti-falsificación para el mercado italiano

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