Packaging experiencia de compra
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El packaging como experiencia de compra efectiva

Los cambios en los modos de consumo están modificando la forma con la que conectamos con los productos y el modo en que estos se nos presentan a los consumidores —es decir, su packaging—. Y no es para menos.

Nuevos roles familiares y estilos de vida

Antes, eran las familias tradicionales (compuestas por una pareja con dos o más hijos) quienes marcaban el consumo. Hoy, sin embargo, emergen cada vez más parejas con un único hijo, parejas sin descendencia, familias uniparentales e incluso personas que viven solas.

Esto provoca que los productos y su presentación también deban modificarse. De hecho, en todos los sectores cada vez es más frecuente encontrar envases pequeños y manejables, de raciones para uno o monodosis.

El desarrollo de la tecnología y los nuevos estilos de vida también han modificado nuestra forma de comprar: De hecho, consumidores de todas las edades se han subido al carro el «ecommerce» que, como mínimo, utilizan internet para realizar una labor previa de investigación y comparación.

Incluso algunos se han aficionado al unboxing, el fenómeno de desempaquetar productos. Y, si lo pensamos bien, no hay nada tan importante durante este proceso como el packaging.

Es en ese momento, el primer contacto entre la tienda online y el consumidor, cuando este pone toda su atención en el producto y la marca. El packaging será el primer responsable de causar buena impresión, y es que, no hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión.

Características clave de un buen packaging

Los consumidores, frente a varios productos de similares características, elegirán un producto guiados por la funcionalidad, pero también por sus propias emociones, experiencias pasadas y recomendaciones. Con el envase sucede lo mismo.

Un buen packaging es aquel que impacta y llama la atención sobre sus competidores, pero también es el que su formato, color y materiales son coherentes con los valores de la marca o empresa y su posicionamiento.

A la hora de comprar, una de las cosas que se valoran son los envases funcionales que, por ejemplo, incorporen algún sistema de agarre para facilitar su transporte. En definitiva, el formato debe estar adaptado a las preferencias y necesidades del consumidor.

En lo que respecta a los colores y diseños, hay que escoger aquellos capaces de estimular al público objetivo, tanto en el lineal como en la tienda online. Pensando en los más pequeños, es interesante elaborar packaging emocional; una buena idea es crear envases coleccionables con sus dibujos preferidos, por ejemplo. Pensando en un público más adulto, diseñar envases que simulen los packs antiguos de los productos es servirá para activar la nostalgia. Al conectar de esta manera con el consumidor, se puede lograr guarde el envase y en consecuencia, la marca.

El material es otro factor que tiene que seguir las directrices de los valores de marca. Por ejemplo, si una marca promete respeto por el medio ambiente, sus envases deberán estar fabricados con material biodegradable.

En conclusión, el packaging juega un papel muy importante en el éxito o fracaso de venta de un producto, y es que, antes realizar la acción de compra podemos imaginarnos cómo será esa experiencia al solo ver el envase.

Y si una marca es capaz de transmitir a través de su packaging, toda faceta simbólica que pueda acarrear un determinado producto, habrá triunfado.

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