“España necesita defender el sector industrial”

Antecedentes
El año 2015 fue un año de recuperación de la actividad económica en España, con un incremento del PIB por encima del 2%, tras casi siete años de crisis donde se han cerrado muchas empresas y en especial las de carácter industrial. En estos años hemos oído en repetidas ocasiones la necesidad de que nuestro modelo económico y productivo no se base en la construcción y en los servicios, pero la realidad es que hemos destruido empleo y capacidad industrial por encima del resto de sectores.

En este periodo nuestra sociedad ha visto recortados muchos de sus derechos en sanidad y se ha reducido el gasto sanitario público en hospitales y en medicamentos, con medidas como la incorporación del copago en verano de 2012 (Real Decreto Ley 16/2012 de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud).

Esto, junto a una mayor dificultad de las empresas por obtener nuevas patentes y el vencimiento de algunas de ellas muy importantes, ha hecho que muchos laboratorios hayan perdido volumen de negocio adicional en España donde ha crecido el mercado de fármacos genéricos, obligando a las empresas a aplicar medidas de ajuste de costes que han afectado a sus empresas proveedoras.

Por otro lado, se han producido operaciones de fusión entre firmas ultinacionales farmacéuticas que han ganado tamaño y cerrado algunas de sus plantas. En este proceso de concentración las decisiones de compra de productos y servicios se han trasladado a las centrales, ganando peso el componente económico en detrimento del servicio que prestan muchos de los proveedores más cercanos.

La empresa industrial española
Una buena parte de nuestro tejido industrial fue creado hace décadas por excelentes emprendedores de una gran valía, que consiguieron hacerse un hueco como proveedores de las grandes empresas multinacionales instaladas en nuestro país. Estas empresas, de marcado corte familiar, han crecido y pasado a las nuevas generaciones con la necesidad de profesionalizar su gestión e internacionalizarse para seguir compitiendo.

Una buena parte de los empresarios, aquellos con mayor olfato, han conseguido que sus descendientes se formen e incluso han incorporado profesionales para abandonar las estructuras familiares tradicionales y mejorar los servicios, la innovación y la competitividad. Pero otros no han querido o sabido hacerlo así y no han dispuesto de medios para realizar este cambio estructural que los nuevos tiempos han empezado a demandar de forma clara como elemento clave de la supervivencia.

Los recursos financieros necesarios para crecer no siempre han estado al alcance de los empresarios fundadores y en algunas ocasiones ha sido necesaria la entrada de socios financieros para acometer procesos de consolidación, ahora tan necesarios.

Las empresas que prestan servicios a grandes multinacionales ven incrementados día a día su nivel de exigencia en calidad, en innovación y en servicio. Tienen que trabajar en la mejora de procesos de forma continua para repercutir al cliente mayor valor añadido, y si no lo hacen van perdiendo relevancia con este tipo de clientes. Por tanto, cuando un sector crece y se consolida, no todas las empresas familiares tienen los medios para adaptarse a ese modelo y es un acierto, cuando los empresarios se dan cuenta de ello, establecer alianzas con terceros que sí disponen de medios.

Nuevos retos en el sector auxiliar de farmacia
La clara apuesta de la Unión Europea por la seguridad del medicamento (Directiva 62/2011/UE de la Unión Europea que regula medidas para reforzar la seguridad en la dispensación de medicamentos y antifraude) hace que el futuro del sector se encamine a la inclusión de nuevas medidas de seguridad, que su manera de resolver en el proceso industrial todavía se está desarrollando.

La aplicación en enero de 2019 de dicha directiva, con la exigencia de medidas encaminadas al control de la trazabilidad de cada unidad vendida o dispensada, así como la necesidad de incorporar medidas de evidencia de apertura o anti falsificación, hacen del sector de packaging secundario de farmacia un nuevo campo de pruebas para la iniciativa empresarial y la innovación de nuestras empresas.

Durante los próximos años, la industria auxiliar de packaging de farmacia tiene que superar nuevos retos y demostrar, otra vez, que está preparada para adaptarse a requerimientos que van a suponer nuevas inversiones y desarrollos.

El nivel de exigencia de los clientes no va a relajarse sino todo lo contrario y lo que ahora se considera un elevado nivel de calidad de producto y servicio será el mínimo exigido. En el futuro inmediato, la sostenibilidad, la ética y la responsabilidad social ya no serán opcionales sino obligatorias.

Quienes no estén preparados para acometer este proceso deberían pensar en la función social que juegan las instituciones financieras que invierten en empresas de mediano tamaño, ya que crecer y consolidar el tamaño cuando los clientes lo están haciendo es la única opción para mantener la presencia en un mercado que, además, es cada vez más europeo.

Las entidades de gestión de fondos de capital riesgo permiten a las empresas, con sus aportaciones, obtener nuevas fórmulas de financiación para rediseñar su posicionamiento estratégico, dinamizar su visión de negocio, y contribuir a su desarrollo y expansión.

La diversificación de fuentes financieras para las pymes españolas es clave, y el capital riesgo puede ser una alternativa frente a las financiaciones tradiciona
les, para apoyar en el crecimiento a empresarios y emprendedores, para conseguir un tejido empresarial más fuerte y sostenible frente a la incertidumbre que provocan los cambios de ciclos económicos.

Eso ya lo ha entendido el Ministerio de Economía dotando al Instituto de Crédito Oficial de fondos para participar y apoyar decididamente a este sector económico.

Javier González Martínez
Es presidente de Nekicesa Packaging, una pyme española proveedora de envases de cartón para el sector farmacéutico en Europa, que basa su estrategia en la innovación y en dar soluciones adaptadas a los clientes.

Desde su dilatada experiencia en gestión industrial y financiera, y como asesor de empresarios y profesor de escuela de negocios pretende, con este artículo, defender la necesidad de consolidar las empresas industriales de nuestro país y en especial las que prestan servicios a sectores muy exigentes y punteros en Europa.

 

 

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